martes, 2 de febrero de 2016

Agítese antes de usar



Cierto día hablaba con una amiga sobre los acuerdos a los que se debía llegar para vivir en pareja "todo es negociable en la vida" pensé, ¿Negociable? esa palabra mercantil sonó fría, pero en realidad todos estos asuntos de relaciones se convierten en transacciones de productos y beneficios, tú me das, yo recibo. Y saber que todo el tiempo nos están bombardeando con ideales y deseos para que creamos que son nuestros.

En el absurdo mercado del amor nos venden parejas tomadas de la mano, sueños rosa. Nos venden serenatas, cenas, tardes de picnic.

Pero no nos venden las falsas promesas, las ilusiones rotas, los sueños acabados. No nos venden la caída libre hacia el abismo del fracaso. No nos venden la realidad de la incompatibilidad, la tolerancia, el amar en solitario. 

No nos venden las horas de insomnio explicándonos el porqué de los errores, ni las eternidades frente al espejo preguntando una y otra vez ¿Qué pasa conmigo? 

Nos venden un paraíso y la prolongación de la vida en otro, otro producto de consumo más. No nos venden el homicidio de la inocencia, ni los crímenes de amor. Nos venden el empaque, no la carne que se pudre al aire libre sino se congela y no sabe a nada sino se frita y se le echan aliños.

No nos venden la cruda competencia en esta guerra del mercado: cada vez más féminas acicaladas y competentes y cada vez, prospectos menos dispuestos o como en la mayoría de los casos: no disponibles. 

Te venden el juego de la seducción, ese que supuestamente está como un chip incrustado en nuestro cerebro y que consiste en ser indefensa, delicada al extremo porque al hombre le gusta ser protector y tener a la princesa del cuento a su lado. Las mujeres fuertes e inteligentes son temerarias y están condenadas a que las deje el tren porque el principito no quiere enfrentarse con alguien que le iguale.

A la venta está el espejismo, el amor líquido, la válvula de escape a los tediosos fines de semana. El encuentro con un buen polvo para no quedar oxidado y tener al menos el recuerdo de un buen orgasmo, así sea fingido.

Nosotras y ellos girando alrededor de lo mismo: un marco con dos figuras al centro corriendo en una playa con el sol poniente al fondo. Dos para recorrer un camino en el que después del tira y afloje entre los marcianos y las venusianas, si las cosas no llegan a mutuo acuerdo, sólo quedará la resignación, la frustración y siga por la misma porque “así Dios lo quiso”.

Nos dicen que la belleza va por dentro, que lo importante son los sentimientos, pero nos bombardean con reinados y soluciones estéticas para mejorar el estuche, porque “mujer bonita que se respete, consigue quien la mantenga”. 

Nos venden el ideal de la media naranja, pero no nos dicen que ya estamos completos y que lo único que debemos hacer, es exprimir el jugo y disfrutar de la mejor bebida. 

Compré lo que me vendieron, me comí el cuento y después de un tiempo, de dar traspiés, caer y levantarme, he escupido toda la basura que por dosis mediáticas había ingerido. Ahora estoy en el mercado, pero no acepto ofertas, rumio ideas y conceptos y mientras disfruto esta piel, sé que somos muchos más los que no estamos dispuestos a ser artículos de consumo masivo.

martes, 17 de junio de 2014

Un espacio pa’ gritar

Soy usuaria del centro, diligencias en bancos, compras a última hora y otros quehaceres me conducen a este lugar en donde pulula el afán mercantil. Los pitos de carros y motos aturden la conciencia al compás de los gritos desgarrados que ofrecen la raqueta que extermina bichos, la camiseta de la selección Colombia a diez mil, la pega pega, la película que se estrena en cartelera y otros artículos que en últimas, no encuentro un uso en mi cotidianidad. 

Me gusta caminar, ser un punto más entre los olores y el bullicio, un punto en medio del bochorno, un punto con un propósito específico. Poéticamente el tumulto resulta fascinante. Poéticamente hasta que las calles que transito se vuelven insoportables y el pavimento es la única opción para agilizar el paso, corriendo con la suerte de torear autos y motocicletas exponiendo mi vida. 

Las calles del centro de este “pueblo con olor a ciudad” se quedaron estrechas, además de los cientos de vehículos de todas las clases, los andenes ya no son el sitio de tránsito peatonal, con preocupación observo que ya hay vendedores de aguacates y frutas en las esquinas del Parque Lineal Céspedes. Paulatinamente, el negocio informal se ha ido apoderando de la Calle Sarmiento transformándola en un pequeño y rectilíneo reino del caos. 

He lamentado la manera en cómo hemos permitido que nos quiten los pocos trozos de historia de le daban un aire clásico al terruño: se volvió polvo la Estación del Ferrocarril, acabaron con la Capilla del Arte, el puente de la Calle 26 es ahora un monumento al cemento, la Gallera se volvió parqueadero y lejos de apreciar la hermosa edificación del Teatro Sarmiento, la mirada nos devuelve un resguardo de casuchas comerciales. Ahora el centro de Tuluá, que ha gozado de reconocimiento por ser uno de los más organizados y pujantes de la región, se convierte poco a poco en un mercado persa que ocupa más espacio de lo que se puede vender. 

Sigo caminando, sorteando obstáculos, digiriendo el ruido que me ofrece todo tipo de servicios y pensando que si bien el espacio público es de la ciudadanía, como ciudadana deseo poder transitar por las calles de Tuluá con tranquilidad y obviamente haciendo uso de un espacio para caminar. Es apremiante que se presenten alternativas viables que favorezcan las condiciones de empleo de los vendedores ambulantes y por otro lado, se respete el espacio público, porque al paso que vamos, el Espacio Público será sólo de uso masivo como un hashtag.

martes, 14 de enero de 2014

Metro

Como si no fuera de este planeta observaba a todos a su alrededor, reconfiguraba los rostros y de repente se inventaba historias detrás de cada uno, su rutina era habitual, tenía la manía de pretender que era ese gran ojo sobre cada cual que no  perdía detalles.

La estación del metro estaba atestada, así que el proceso creativo sería más arduo mientras esperaba su vagón. 

Lo vio pasar por su lado con esa sonrisita que se le regala a la gente que se conoce, pero no lo conocía. Lo perdió de vista.

Finalmente llegó a la puerta de cristal que abre y cierra escupiendo y tragando personas. Sintió esa punzada en el cuello, giró su cabeza y ahí estaba, riendo de nuevo, él, ese demente que creyó ver en ella a alguien familiar, lo ignoró, giró de nuevo su cabeza, pero con su cara encima, tal vez era el loco del metro o algún asesino en serie que la había escogido como su próxima víctima.

Una especie de pánico logró albergar en su ser, si bien vivía en la urbe, en esa selva de cemento que se come todo cuanto recibe y que profesa seguridad a toda costa gracias a las infinitas cámaras instaladas en cada rincón estratégico, sumadas a las duras condenas contra cualquier tipo de crimen, a pesar de todo eso, se sentía insegura… Poco a poco los vagones de los otros llegaban, la puerta se abría, escupía gente y tragaba más, cerraba.  


Su vagón no aparecía, sentía aún las punzadas en su cuello, ya se imaginaba la figura maligna del bufón a su espalda, tal vez con un arma, tal vez sin ninguna pero con la más cruel, la dura intención de aniquilarla, de matarla con la incertidumbre de la espera del momento en el que decidiera acabar con su existencia.

miércoles, 24 de abril de 2013

Ausencia

¿Cómo han sido los días de tu vida sin mí? Yo te diré de los míos sin vos,  han sido iguales sí, con las mismas mañas y patrañas, pero sin vos, soleados, calurosos, otros grises y lluviosos, tropicales en fin, pero sin vos…

También he reído a carcajadas, me he emocionado con el azul del firmamento y hasta he llorado con las buenas letras de una canción.  No esperes que te cuente que han sido desastrosos estos días, para nada, solo han sido iguales, pero sin vos...

¿A dónde se ha ido toda el agua que amenaza con caer? ¿A dónde has ido tú? Aquí me he quedado yo.  Ahora caen rayos, centellea en la noche y a lo lejos, escucho el eco del trueno, igual que siempre, igual que últimamente, pero sin vos… 

sábado, 17 de marzo de 2012

Nacimiento


El día para mí inició temprano, antes que se asomara el Astro Rey y que inmediatamente fuera oculto por los nubarrones grises que amenazaban lluvia.  Efectivamente la lluvia llegó, goteritas y luego goterones marcaron el ritmo de nuestro andar, dos generaciones acompasaban sus pasos al encuentro de varios siglos que esperaban expectantes el transcurso de la lúdica jornada.

Ella, de cabellos platinados, entusiasta y bulliciosa, me dejaba ver su esencia, su infancia perpetua y su gran capacidad para camuflarse y ser parte de ellos… Yo siempre la veré como a una niña.  Como de costumbre, me presenta como su trofeo, cosa que solía molestarme, pero que ahora con el pasar del tiempo, comprendo, no soy más que la realización de sus sueños, su obra maestra…

Hoy caminé y dancé con dinosaurios.  Toda la sabiduría junta y pieles marcadas por los años, sonrisas desprevenidas y satisfechas. Solo un día para darme cuenta que he perdido el tiempo viviendo en contravía. 

martes, 29 de noviembre de 2011

Pasaje


¡Vaya sol que hace! De pie junto a la ventana, encandilada está por el reflejo del astro que aunque le gusta, la mirada no resiste, los ojos le arden.  Bebe el té de frutos rojos bien caliente, de sorbo en sorbo le sigue el trayecto a los afortunados gallinazos.  Ellos vuelan, piensa.  Sí, comen carroña pero vuelan, no me importaría comer carroña con tal de poder volar y perderme todos los días allá bien alto, porque según  cuentas, son de los que más altura alcanzan.  Sí… un gallinazo, con la panza hedionda pero volando, libre, sin problemas, solo el gélido viento y yo mientras abajo los miserables se destrozan y acaban con lo poco que nos queda, dejando los restos que me comeré al bajar… 

Regresa al último sorbo de té y sonríe mientras piensa en lo fácil que sería su vida siendo el necrófago animal.

martes, 20 de septiembre de 2011

Nostalgia




Al partir, la húmeda atmósfera me devolvía una frescura particular, como diciéndome adiós, la frescura de una despedida… Despego y mis ojos a través de la ventana te observan por última vez, verde de tan mullido aspecto con serpenteantes figuras líquidas que se diluyen en mis ojos, mientras estos mismos ojos se volvían líquidos al pensar que serás ya un recuerdo.

Imágenes, apegos míos que se hacen más fuertes con el pasar del tiempo, los años me llegan convertidos en sentimiento, en amores por cosas, gentes, momentos… Apegos.

El vuelo es una fiesta carmesí producto de una mágica puesta de sol, carnaval de azules violáceos fundidos en blanco mientras la moneda de oro se perdía en el Occidente.  Mis ojos aún líquidos tratan de capturar tanta maravilla para perpetuarla en mis adentros. De repente, al Oriente, justo en mi ventana, otro gigante de plata aún con tintes amarillos, se levantaba tímidamente en su paraíso poco a poco añil, esta vez la madre Natura me regalaba una función extra: Sol y Luna frente a frente, de extremo a extremo, desde el aire observo un cambio de turno.

Sin palabras despedida, mi partida será el hasta siempre que sellé en mi libre unión con este Universo. Hasta siempre a tus paisajes, a los momentos eternos en donde solo tú Atrato y yo, nos encontrábamos en silencio.  Hasta siempre a la sonrisa amplia, a la bella y aterciopelada piel de ébano, a la generosidad de formas que le ofreces a la asombrada vista del foráneo.  Hasta siempre a tu espesura, mis historias te las quedas en la bóveda de tus secretos.

El vuelo continúa mientras te dejo, mientras se cae el día y el carnaval carmesí es ya añil. Súbitamente el Valle aparece en escena, tramos de luces demarcan la geografía de los pueblos, el panorama es otro, ya no estarás manigua ante mis ojos, ahora te quedas en el vagón de mis recuerdos, perenne serás ahora en mis sueños.

sábado, 13 de agosto de 2011

The Golden Rush

Vivo en la tierra del oro donde la fiebre es amarilla y los dientes son blancos como el platino.

La tierra de los excesos, de la vida cara, de los sentires intensos.

Excesos en amores, luchas y dolores, ¡carajo! Si es que ya deliro y digo incoherencias… camino siempre con las manos en los bolsillos, como si teniéndolas allí fuera garantía de que no se me escapara la vida. Sigo el paso y le boto mente a todo, a lo que hice, a lo que dejé de hacer… pero ojo, con la convicción de no arrepentirme, lo que se hizo o se dejó de hacer es lo tangible y ante eso, nada.

El caminar me resulta confortable, mis pies se dejan llevar uno detrás del otro siguiendo el mismo ritmo que traigo desde hace años, como si estuviera en huída.

Condenada nómada, condenada a seguir volteando. Sigo caminando después de una de mis pataletas rosa y me encuentro con una casi interminable e insólita hilera de gente esperando el turno mientras el hombre del “cajero móvil”, les recibe dinero y a cambio les entrega un papelito: ¡el baloto! dinero instantáneo, la puerta de entrada a una eternidad terrenal libre de preocupaciones… hoy en plena pasión de la Sub 20, hay otra fiebre, no la del oro, sí la del baloto.

“Si yo fuera rico… lalararalalala la raaa…” ¿cuántas ideas, sueños y promesas hay en cada cabeza que forma la hilera? La mía por un segundo se dibujó al contemplarla. Opa si tiraría todas mis cargas por el retrete y me iría, desaparecería y le daría un sentido más extenso a mi alma navegante y me comería el mundo. 68 mil millones no se encuentran detrás de la puerta, pero sí a tan solo instantes de un golpe de suerte de la maquinita aquella.

En hilera detrás de un sueño, en fila india y pacientes a la espera de Fortuna, en eso se podría resumir la vida. Pacientes nueve meses de espera para salir a la luz y respirar el oxígeno de esta tierra… buscad, buscad y esperad pacientes que todo llega a su debido tiempo. Ah si nos llega la vida, la felicidad, el amor, la pasión y hasta la muerte… y siempre nos toca esperar.

domingo, 5 de junio de 2011

Ellas

Me gusta verlas en las calles, esbeltas, de largas piernas, tan erguidas ellas, como palmeras se contonean como si estuviera la banda sonora de su andar siempre en marcha…

Me gusta verlas tan delgadas y tan redondas, con sus prendas apretadas ceñidas a sus formas delineadas, de pieles claras, otras más oscuras, otras tan morenas que parecen de carbón teñidas…

Me gusta verlas orgullosas de su sangre, de su temple, de su singular picante en la mirada, de la sensualidad que emana de sus poros y les brota en carcajadas…

Me gusta verlas a los ojos, esos tan negros, tan redondos (y otros para mi infantil asombro, verde esmeralda) tan llenos de secretos y de mística, tan llenos de historias que comparten al calor de un café o de un simple vaso de agua…

Me gusta verlas peinadas con sus largas extensiones doradas, otras rojizas, otras amarillas, y hasta azules las he visto, ellas con esos caminos trenzados tan apretados como impidiendo que las ideas salgan…

Me gusta verlas vivas, de arcoíris vestidas, con combinaciones de colores no imaginadas pero que siempre matizan gracias al ébano de su piel tornasolada…

Me gusta verlas siempre, y siempre me las encuentro...

Ellas: diminutas, gigantes, rellenas, esbeltas, maduras y tiernas… Ellas...

viernes, 25 de febrero de 2011

Castillo



Esta noche es corriente, raramente fría, entonces no tan corriente debo admitir.

Mi nariz como la de un perro, está como la noche… y tan fría como mi cama entera.

Decido entonces que esta noche no tan corriente sea especial, el clima despierta mis sentidos y antes de emprender el viaje, selecciono la banda sonora que me acompañará en la travesía.

No hay pastillas, no hay jeringas, no hay bebidas… solo las ganas de soñar, solo las ganas de crear ese mundo en donde vos y yo reímos, nos amamos.

Abro las alas y con la mayor confianza me lanzo al vacío, en caída libre planeo, me dejo llevar.

Percusiones, cuerdas, teclados, metales. Setenta, ochenta, noventa y algo del dos mil marcan el ritmo ¿y de las voces? Qué decir de ellas, como las melodías, son únicas: varoniles, femeninas, susurrantes, narcóticas, eróticas, delirantes. Voces.

El escenario está dispuesto y el monólogo en escena: un lecho, un ente inerte en traje de dormir con la cara de pastel y una leve sonrisa que se dibuja en los labios de cereza, que sueña son de ella, míos al fin.

Tendida, absorta, envuelta en la fantasía de los dos, envuelta en la fantasía del mañana, del presente, ese eterno guerrero que me sorprende, el sin fin. Aquí estoy, huyendo del abismo de los días grises con preguntas sin respuestas.

Aquí estoy, con la cara de ponqué y con vos como amuleto, con vos como presea, como si hubiera alcanzado el cielo con las manos, como si mis manos te hubieran alcanzado, como si mi vida ya se hubiera realizado.

Al ritmo de metales, percusiones, teclados y voces, sigo en mi viaje. Yo, princesa conquistando destinos y vos mi consorte: sapiente, cauto, etéreo… maravilloso decidir la noche, maravilloso que con las ganas basta para emprender el viaje del arquitecto, en donde los cimientos de mi edificación solo los traza este corazón.

lunes, 7 de febrero de 2011

En la espesura

Cuando estás lejos extrañas lo que dejas,
Cuando regresas a lo que has dejado,
Entonces extrañas lo que dejas lejos…

Aquí el día es soleado, azul profundo y diáfano el firmamento,
El calor te quema la piel, te pica, te abraza…
Allá pocos días son soleados, de vez en cuando azules, casi siempre grises, nublados,
El calor te ahoga, se te pega en la piel, te sofoca…

Extraño mi asombro al ver los cuerpos exuberantes, enormes, tanta carne, tanta riqueza…
Fértiles como esa selva que nos rodea y que nos traga cuando desciende el Jetstream 41 de fabricación inglesa.

Extraño mi asombro cuando viví los primeros funerales,
Fantásticos, extraídos de cuentos…
Funerales morados con sombrillas de colores paseándose por la Primera con la banda repuntando la marcha fúnebre, al ritmo de melodías que me evocan a una New Orleans que no conozco.

Extraño mi asombro y encanto al darme cuenta que un gorro de baño es el mejor aliado para evitar que se dañe el alissé, que podes salir con gorro de baño a la calle, que es tan normal como la sombrilla. Entonces las puedes ver todas bellas, elegantes, frondosas y acicaladas conduciendo su moto o de pasajeras, con la lluvia encima y el gorrito de pepitas cubriendo su cuidada cabellera…

Amo su frescura, sus prioridades mundanas tan personales, tan coherentes, tan suyas…
la amplia y blanca sonrisa, esa mirada inocente que aún en el fondo siento que clama libertad.

Amo esa selva espesa, el verde esmeralda en sus mares costeros que me hipnotiza, su fauna gigante que temo. Envidio su ritmo, su movimiento de cadera tan erótico, provocador y lujurioso, tan natural.

Transito sus calles y no me siento ajena, me sumerjo en su gente, sus olores, sus colores, sus sabores, me deslumbro con sus rutilantes adornos hechos del oro que brota abundante solo allí.

Vivo y respiro el presente, me trago y conservo en mi memoria todos los episodios vividos y esperaré ávida los que llegarán en aquella espesura, en mis tesoros quedas hermosa tierra negra.

Salud a tu gente, a tus calles, a tus colores, a tus sabores, a tus olores, a tu humedad…
A tu salud y gracias porque me adoptaste, me alimentas y me das historias para contar.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Vida


Trocitos de mí hay regados en todas partes, dispersos buscan en dónde encajar…
Aquí y allá, en cada rincón donde he estado ahora están.
Recuerdos gratos, no gratos.
Gentes, casas, camas, cocinas, comidas, buses, taxis, motos, rapis… tiquetes de ida y regreso…
Ida y regreso, ¿cuántas idas y regresos más?
Si esta casa que tengo y que me abriga no es mía.
Solo de paso, de paso estoy aquí, como en esta vida estamos.
Solo de paso y anhelando puerto, la suela de mis botas se desgasta, no quiero caminar más.
Quiero llegar y encontrar la paz de tu mirada, hundirme entre tu pecho…
mi hogar
Quiero llegar, sí, llegar de verdad, llegar a lo mío, llegar a lo nuestro…
llegar.
Necesito respirar tu aliento, el bálsamo de la verdad
Necesito comer de tu carne, clavarte las uñas y verte sangrar.
Si sangras yo estaré siempre viva y entonces tu sangre y mi sangre una sola serán,
y siendo una sola a lo mejor, nuevas historias crearán, historias en donde los trocitos de ti y de mi en un solo cuerpo se unirán…

martes, 10 de noviembre de 2009

Pasajes


Todas las mañanas la encontraban allí, sentada sobre su mecedora de madera balanceándose:

adelante - atrás, adelante - atrás…

tejiendo la manta para su amado:

zigzag, zigzag, zigzag…

-¡buenas doña Polonia!

-buenas misiá Delfina.
Una adusta voz se escondía tras la morena figura.

-¿ésta vez será misiá Delfina?

-no, todavía faltan muchos días…

Hasta ese punto les llegaba la conversa. Delfina seguía la ruta empedrada que conducía a la vereda, y Polonia, cual la épica Penélope, su manta tejía al vaivén de su vieja silla:

adelante – atrás, adelante – atrás...

Todavía faltan muchos días.

martes, 11 de agosto de 2009

Periodismo, compromiso social

Me encontraba realizando mi rutina cotidiana en la mañana del martes 4 de agosto cuando recibí la grata llamada de un amigo quien con la voz en tono alegre me dijo – Feliz día del periodista amiga Adriana - En realidad ni por la mente se me cruzaba aquella fecha institucionalizada desde el año 2004, donde la Ley 918 declaró el día 4 de agosto como el “Día del Periodista y Comunicador”, en conmemoración de la primera publicación de la “Declaración de los Derechos del Hombre”, realizada el 4 de agosto de 1794 por Antonio Nariño, Precursor de la Independencia.

Confieso que no soy periodista y nunca me he sentido como tal, en realidad el camino apenas comienza. Mi profesión es la locución, al periodismo le huí durante mucho tiempo, demasiado compromiso social para alguien que no quería enredarse la vida. No cualquiera es periodista, para serlo se necesita criterio, coraje y una integridad férrea que no le permita doblegarse ante el signo pesos. Entonces, recuerdo y admiro a los grandes, a esos hombres que dejaron su nombre impreso en la historia del periodismo en nuestro país.

Sin viajar muy lejos en nuestro terruño el periodismo también tiene historia, resaltemos por ejemplo una que aún sigue su rumbo en un camino que se abrió a pulso por allá en el 75, cuando un tolimense y tulueño de corazón José W. Espejo, nos enseñó que la constancia, la convicción y la pasión por lo que se hace tienen su recompensa. Así nació El Tabloide, periódico que durante 34 años, ha estado en las buenas y en las malas de nuestro acontecer centrovallecaucano, que nos presenta un periodismo ágil que ha madurado con el pasar de los años, que ha evolucionado al ritmo de la modernidad y se reinventa cada vez, pero ante todo que no pierde su esencia y su razón de ser: ser emisores de la verdad.

Mis letras hoy agradecen a quienes aún defienden esta causa, a quienes con pasión desarrollan esta actividad tan digna de admirar, tan fuerte, pero tan frágil cuando se trata de divulgar las cosas tal cual. Pase lo que pase que tu voz no se calle, que tu pluma sea la espada que esgrimes por justicia, la objetividad una constante y la verdad, la ruta que marque tu destino... Feliz día hoy y todos los días amigos Periodistas.

domingo, 2 de agosto de 2009

El mejor trabajo del mundo

Una noticia que le dio la vuelta al mundo y ha despertado miles de caras verdes de la envidia, la protagonizó el joven británico Ben Southall, quien a sus 34 años se hizo merecedor de “El mejor trabajo del mundo”, con un sueldo US105.000 dólares estadounidenses, ganados a punta de tomar el sol, pasearse en las playas vírgenes de Queenland (isla australiana) y relatar diariamente su experiencia en un blog con fotografías y todo durante seis meses. Esto por cuenta de un reality show australiano que debido a la crisis, busca incrementar el nivel de turistas.

La noticia es magnífica, cualquiera de nosotros desearía un trabajo así, el mejor trabajo del mundo. Mi imaginación se adelanta unos tres meses después de todo este bullicio mediático cuando el joven Southall, haya recorrido de cabo a rabo la isla y sus alrededores y esté mamado del sol, el calor, de bañarse con agua salada y haber entrado en la rutina de divertirse diariamente. Entonces la idea del mejor trabajo del mundo se desvanece y me hace recordar una anécdota que demuestra nuestro interminable inconformismo. Hace un año una amiga se quejaba por lo cansada que estaba en su trabajo, aparte de tener un sueldo bajo, no gozaba de un buen jefe, sus quejas eran constantes hasta que consiguió uno nuevo y mejor remunerado, esta semana me la encontré y de nuevo se quejó por su mala fortuna, este trabajo también la tenía aburrida.

Somos quienes somos donde quiera que estemos, ¿a dónde va el buey que no tenga qué arar?, el mejor trabajo del mundo está en nuestra conciencia, en lo bien que nos desempeñemos, el mejor trabajo del mundo está en agradecer que tenemos uno, que san billete así sea poquito llega, porque la ley de causa y efecto existe, y lo que sembramos eso cosechamos. El mejor trabajo del mundo aparece cuando lo asumimos con una sonrisa, cuando disfrutamos lo que hacemos y cuando estamos convencidos que la magia en la vida existe.

La Rueda Mágica

En Colombia celebramos 199 años de nuestro grito de independencia, ¡vaya, un añito y llegamos al bicentenario! En este lunes feriado todas las calles de nuestra patria se veían tan bonitas adornadas con el tricolor y gracias a la brillante idea del Gran Concierto Nacional, en más de mil ciudades colombianas se instalaron tarimas donde los artistas y músicos, ofrecieron su talento para deleitar a los miles de espectadores, que se congregaron en las principales plazas y en un solo grito cantaron ¡Viva Colombia!, ¡Libertad!, entre otras consignas esperanzadoras, de esas que nos salen cuando estamos imbuidos con el espíritu patrio.

Independencia, palabra que retumba en mi cabeza al recordar vagamente el hecho que rebosó la copa, la excusa perfecta para formar la trifulca, el préstamo de un florero, el famoso florero de Llorente. Sin abusar de la historia ni dármelas de historiadora, ni más faltaba, trataré a mí entender, de remembrar un poco el hecho aquel, para que estemos claros en el por qué nuestro grito de independencia se ha dado.




Durante tres siglos, iniciando desde el descubrimiento de América en 1492, las tradiciones políticas de los criollos, es decir nosotros, giraron en torno al dominio colonial, los españoles. Dominio que se tradujo, como cosa rara, en abusos en los impuestos a la corona, restricciones y discriminación hacia los criollos con respecto a ocupar cargos de poder. Entonces un grupo de criollos ilustres se reunieron en secreto para planear el golpe final que con la excusa del préstamo de un florero, marcó el comienzo de una serie de revoluciones independentista que la historia ha relatado ya. Aquellos esfuerzos no fueron en vano, nos libramos de los tiranos, pero leyendo un poco más me doy cuenta o especulo que la historia vueltas da. Como “la rueda mágica” en ciclos giramos y ahora nuestros opresores en otras pieles han mutado, y tal vez a una Patria Boba hemos regresado. Patria que reclama libertad, que le hace fiesta a una utopía cada 20 de julio, mientras a sus hijos se los come la selva en medio de las sombras. Nuestras batallas se reducen a un polvo blanco, el comodín usado para afianzar la entrada de una nueva corona que llega con los vientos del Norte.

La rueda mágica ha girado, pero a la espera de un Tribuno del Pueblo estamos, alguien que nos aliente con tan premonitorias palabras que con el pasar de los años aún siguen en boga: "Santafereños: Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes: ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan". Esta fue la consigna de José Acevedo y Gómez, criollo ilustre con la elocuencia suficiente para mover al pueblo y cuyas palabras pronunciadas aquel 20 de julio de 1810 me llevan a pensar en el grito de Independencia que… ¿hemos dado?

martes, 21 de julio de 2009

Que brille para ellos la luz perpetua...



El 25 de junio de 2009, será recordado como el día que paralizó a un mundo que durante cinco décadas le siguió la pista al prodigio de The Jackson Five: Michael, el pequeño gigante dueño de la tierra del nunca jamás, de los pasos inimitables, de la voz dulce, el de las letras esperanzadoras, y quien casi quince días después de su muerte, al fin descansó en paz en su modesto ataúd de más de 25 mil dólares, se fue Michael Jackson, el Rey del Pop. El año 2009 sin duda quedará escrito con letras capitales en la historia de la humanidad, se ha llevado en su tránsito a personajes que dejaron una huella significativa en la escena mediática.

Ese día, tras el revuelo de los medios de comunicación por el deceso de Jackson, tímidamente salió a luces la muerte de otro ícono de la cultura pop de los años 70 y 80, el sex symbol y ex ángel de Charlie: Farrah Fawcett. Estos acontecimientos que tocaron la vida de muchos, uno bajo la sombra del otro, me hicieron recordar que el 13 mayo hace escasos dos meses, Colombia vivía un hecho similar al despedir a dos grandes consentidos de los medios criollos: el Payaso Bebé y Rafael Escalona. Desde sus flancos el humor y la música, escribieron nuestra historia e irónicamente, el primero bajo la sombra del segundo, también marcaron su retirada.

Muchos pensamos en la injusticia del adiós, en el por qué si ambos fueron igual de importantes o hicieron esto y aquello, no se merecieron igual despedida, igual despliegue sensacionalista, lo irónico es que el adiós mismo es injusto. Suntuosas y bullosas o humildes y discretas, las despedidas son dolorosas, la hora de partida no está escrita, pero los hechos en vida son los que realmente cuentan en vida hermano en vida… Este año 2009 sí quedará escrito en la vida de muchos, en la vida de los Jackson, de los Escalona y de los miles que despidieron o despedirán a sus seres queridos, éste es un tránsito inevitable, pero mientras llega siempre recuerdo que las obras son las que quedan.

sábado, 4 de julio de 2009

Un año después, ¿Colombia libre o antiparabólica?



El jueves 2 de julio se conmemoró el primer aniversario de la heroica operación Jaque donde 15 secuestrados por las FARC fueron rescatados gracias a una impecable operación militar, las principales noticias de la prensa colombiana se concentraron en remembrar la hazaña, el antes y el después. Un año después en la vida de aquellas personas quienes hoy miran al pasado y cuentan la historia como contando una película, a la que se le presta mucha atención y se recita con lujo de detalles.

La operación que le dio la vuelta al mundo, sin duda dejó una honda huella en cada uno de nosotros. Estos son hechos históricos que nos unen en sentimiento patrio sin importar credo, estrato o raza, como aquella vez del 5 a 0 contra Argentina, ¿cómo olvidarlo? Los colombianos se abrazaron en un solo grito: la victoria ante los gauchos, los reyes del balompié latinoamericano.

Un año después, el recuerdo del rescate sigue latente y como hecho histórico que se respete, en la vida de los afectados, es decir en la de todos, se hizo un paréntesis y como por arte de magia uno se acuerda exactamente de lo que estaba haciendo ese día. En mi caso particular recuerdo que estaba en la casa de un amigo cuando la noticia llegó y encendimos la tele: ¡liberaron a Ingrid!, nos miramos y nuestros ojos estaban automáticamente aguados, no lo podíamos creer, nos abrazamos, salimos a las calles y veíamos las risas y rostros de asombro y esperanza en cada uno.

Los abrazos, el orgullo nacional que se siente, esa acción solidaria que se transmite cada que vivimos un momento tan marcado como éste, se reclama constantemente en los colombianos cuando somos presas cotidianas de un mal llamado: ser Antiparabólico, palabra que escuché en la jerga venezolana y que además de una risa, me robó la atención porque hace referencia a una persona a quien poco o nada le interesa un asunto. Aquí nuestro asunto es Colombia, nuestros derechos fundamentales.

Entonces el ser antiparabólico no es un mal nuevo y considero de más cuidado que el virus A H1N1 por peligro de contagio. Somos antiparabólicos cuando injustamente nos imponen leyes, violan nuestros derechos y por negligencia no acudimos al deber ciudadano de reclamar lo justo. Somos antiparabólicos cuando siendo testigos de un atropello a una persona o animal indefensos, callamos. Y peor aún, el antiparabolismo cobra fuerza en las urnas gracias al abstencionismo.

De antiparabólicos y antiparabólicas está lleno el mundo y como resultado la injusticia e indiferencia reinan por cuenta de la ignorancia del silencio. Que no sucedan más hechos que despierten el espíritu colectivo, que el colectivo sea la constante. Que la cuota de dolor se convierta en el grano de arena para erradicar la indiferencia. Hoy de manera breve, estas letras más que una opinión quieren hacer eco de un clamor, donde el ser antiparabólico se convierta en ficción.

jueves, 2 de julio de 2009

Las cartas de Sofía



Hoy los días me sorprenden nuevamente con la fantasía de tu sueño, el sueño que se gesta cuando estoy despierta, cuando estoy dormida, el sueño que me hace recordar que estoy viva, que mis días siempre han sido casuales, monocromáticos a veces multicolores, en fin, días han sido. Días con sentido y ahora con un Norte, Tu. Días que huelen a magia, los días que te espero, que acaricio el sueño de tenerte, los días en que fantaseo con los olores tuyos, con tus sabores, los días que se van y regresan con el arrullo de tu voz.

Te espero mientras tejo la manta que nos cubrirá en los días de amores, dolores, en los días de risas y caricias en un halo rosa, mientras los días grises esperan.

La coral de nuestro idilio se entona en las noches cuando tus latidos y los míos se amalgaman, la platónica esencia de nuestro secreto se revienta cuando nuestros dedos solo sienten el tacto frío en la distancia. El amor vive en la mente y corazón de los amantes, en la ilusión de ser amado, en la ilusión de la entrega, la entrega del uno, del todo, del comerse la savia e impregnarse del otro. Mi entrega no vacila ante la promesa de vida, una promesa que se reinventa cada vez, una promesa Fénix.

Me miro en el espejo y te veo, silente sigo tus pasos, los que imagino das. Tu vida paralela a la mía ha estado y al mirar al cielo te indagaba mientras tú me buscabas. ¿Cuán irónico es este circo de la vida que en una jugada de la causalidad y de la modernidad me regala en su función la noticia de tu realidad?

Y mientras te pienso, siento que te siento y vago por los corredores de la incertidumbre adivinando y descifrando tu razón, tú vas por el mundo haciendo tu vida con la certeza de la mía, atesorando el momento esperado, aquel que me rompe el coco, aquel que en el calendario no está marcado, pero aquel que existe, que se anhela, aquel que espero la suerte sea.

jueves, 2 de abril de 2009

Amalgama


Regresé después de tantos días de tenerte olvidada
Como siempre ahí estabas, expectante a mi encuentro…
Inquieta, ágil, malabarista y dispuesta a contarlo todo,
No me resisto a tomarte nuevamente
Porque sé que en cualquier momento, a cada instante,
Estas para mí.

No vacilan mis dedos, saltarines acarician el teclado vaciando la prolijidad de tus ideas,
Mis manos acuden, mis sentidos se alinean en tu frecuencia,
Soy yo prisionera de tus conceptos, del vaivén de letras en constante orgía creativa,
Soy yo prisionera de los sueños, de las musas disfrazadas de elementos, gentes, situaciones
Y como un fiel lacayo a tus preceptos cedo… fiel a ti me muevo.

Eres tú Inspiración, corazón, razón, júbilo, pasión…
Eres tú inocencia, ironía, agonía, incertidumbre, pena…
Eres tú un todo, eres tú, soy yo…
Amalgama en un ente que vive, que escribe, que llora, que canta, que ama.
Eres tú un todo, eres tú, soy yo… somos todos